5 de septiembre de 2012

Estimados:
Escribo para dejar como antecedente la experiencia que tuvimos como familia al ingresar a nuestro hijo al jardín Llancatu Montessori, Las Condes. Como toda familia, y privilegiando ante todo el cuidado de nuestro hijo, lo matriculamos en este lugar esperando que fuera un jardín que, ante todo, lo acogiera y brindara un cuidado integral. Dado todos los acontecimientos sucedidos en este último tiempo en los centros educativos, nuestra exigencia solo apuntaba a ese ámbito. Sin embargo, hecho tras hecho, nos queda claro que este jardín no tiene un protocolo específico que respalde su manera de proceder ante cualquier suceso que vaya en contra de la integridad de los niños.
Los problemas comenzaron desde el ingreso, mi hijo llegaba a casa al menos dos veces por semana con su calzoncillo manchado o con la ropa que llevaba para cambio, sin ninguna nota que especificara qué había ocurrido. Pedí entrevista con la educadora a cargo, donde obtuve respuestas tan poco profesionales como por ejemplo: “quizás es el frío”…. Cabe señalar que esto no le ocurría a mi hijo en ningún otro lugar.
En varias ocasiones que lo fui a buscar, venía con su nariz sucia y las mangas del polerón muy sucias con restos de mocos (hecho que evidencia la poca preocupación). Este hecho, sumados a otros hicieron que pidiera otra entrevista, en este caso con la directora del establecimiento, donde obviamente se nos dijo que habría mayor atención y preocupación. Esperando que así fuera, permanecimos en el jardín.
Luego de esto, en una ocasión nuestro hijo llegó con un rasguño cerca de su ojo. Ese día al retirarlo, la persona que lo entregó me dijo que su Educadora (Carolina)lo había rasguñado sin querer… me explico un poco la situación y me señaló que su Educadora había dicho que si yo tenía alguna duda podía llamarla. Qué profesional deja un recado con algo como esto y no se comunica directamente con el apoderado del niño?
El último hecho que terminó de romper la confianza que intentamos mantener a pesar de todo lo sucedido, fue el siguiente: El día viernes 17 de agosto, al ir a retirar a mi hijo, él venía con una mordedura evidente en su mejilla. La Sra. que lo cuida preguntó qué le había pasado, sin embargo, la respuesta fue un no sé sin ninguna averiguación ni preocupación por entregar información.
Cuando llegó casa inmediatamente llamamos al jardín para saber qué había ocurrido, puesto que mi hijo confirmó que lo mordieron. La respuesta entregada fue que nadie se había dado cuenta, ya que él no lloró ni se quejó…
El día lunes su Educadora envió una comunicación señalando que lo habían golpeado. Obviamente dada la situación y teniendo dos versiones del asunto, nos comunicamos con la directora, quien una vez más tuvo solo palabras de consuelo sin hacerse cargo de ninguna forma acerca de lo sucedido. Toda la comunicación fue vía correo electrónico, sin jamás tener la deferencia de llamar u ofrecer una entrevista donde se nos comunicara lo que efectivamente sucedió y nos tranquilizara. La última respuesta que nos dio la directora, Rosy Wicki, fue que ellos no preparaban versiones y que ellos cuidaban a los niños como tesoros. Lamentablemente dado todo lo sucedido, podemos señalar que no es ni cercano a ello.
Nuestro máximo error fue creer en las palabras que nos entregaba la directora después de cada hecho, los que nombré aquí son solo algunos.
Tengo en mi poder todas las comunicaciones y mail que ratifican lo que aquí señalo. Además una foto de mi hijo con la mordedura en su cara. Es un pésimo jardín, pésima experiencia. Retiramos a nuestro hijo y obviamente no hicieron nada más que devolver sus cosas.
Cumplimos con los pagos por adelantado y entrega de materiales, recibimos un mal cuidado e indiferencia a cambio.

Evelyn
evelyn@gmail.com

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